Así se preparan los abogados para la inminente llegada de la Inteligencia Artificial

bufete Latham & Watkins

La revolución de la inteligencia artificial (IA) en el mundo del derecho ya no es una promesa; Ahora es una realidad que está cambiando la forma en que se ejerce la profesión.

El ejemplo más visible viene de Latham & Watkins, uno de los bufetes más grandes de Estados Unidos, que reunió a más de 400 abogados de primer año en su reciente “Academia de IA” en Washington D.C. Durante dos días, la firma dejó un mensaje contundente: la IA ya no es opcional, sino parte del funcionamiento estándar del negocio legal.

Con ingresos que superan los 7.000 millones de dólares y más de 3.500 abogados en todo el mundo, la firma ve la IA como “una oportunidad generacional” para modernizar el servicio al cliente, optimizar procesos y formar una nueva generación de abogados tecnológicamente competentes.

¿Por qué esta urgencia por la IA?

La inteligencia artificial ofrece ventajas que transforman radicalmente la práctica jurídica. Automatiza tareas rutinarias como la investigación legal, la verificación de citas o la redacción de primeros borradores, liberando tiempo para el trabajo estratégico y la interpretación legal. En otras palabras, la IA no reemplaza al abogado, sino que lo potencia.

Los datos del sector confirman esta tendencia: en 2025, alrededor del 21 % de las firmas jurídicas ya utilizan herramientas de IA generativa, y más del 55 % de los abogados las aplican en tareas de investigación o redacción de documentos.

En la academia de Latham & Watkins, los abogados aprendieron a usar herramientas como Harvey —una plataforma legal basada en tecnología de OpenAI— y Microsoft Copilot, además de participar en sesiones con expertos de privacidad y ética de empresas como Meta. La consigna fue clara: aunque la IA acelere procesos, el abogado debe mantener las manos en el volante. La responsabilidad profesional no puede delegarse.


Las nuevas inteligencias jurídicas: asistentes digitales para abogados

Más allá de los grandes bufetes internacionales, las herramientas de IA jurídica están comenzando a expandirse también en el mercado hispano, incluyendo Chile y Latinoamérica. Plataformas como Maite.ai, Juztina.ai, Magnar.ai y vLex están ofreciendo servicios avanzados que antes eran exclusivos de equipos legales masivos.

Entre sus principales características destacan:

  • Búsqueda y análisis jurídico inteligente: permiten realizar consultas en lenguaje natural y explorar jurisprudencia, legislación y doctrina con precisión. Maite.ai, por ejemplo, dispone de millones de documentos legales y ofrece respuestas contextualizadas.
  • Redacción automática de documentos: la IA puede generar borradores de contratos, demandas, oficios y resúmenes de sentencias en segundos, agilizando procesos y reduciendo errores humanos.
  • Automatización de tareas rutinarias: desde verificar citas y revisar redacción hasta identificar cláusulas de riesgo u obligaciones contractuales.
  • Consultoría instantánea con base en datos: vLex ofrece sistemas como Vincent, que responden a preguntas complejas con fuentes verificadas y jurisprudencia local.
  • Integración en flujos de trabajo: estas herramientas se incorporan a plataformas de gestión documental, CRM o suites de productividad jurídica.

Según datos de vLex, su base de conocimiento supera los mil millones de documentos legales de más de 100 países, y ocho de las diez mayores firmas del mundo utilizan su tecnología.


Ventajas, riesgos y señales para Latinoamérica

La adopción de IA jurídica tiene ventajas claras:

  • Ahorro de tiempo y aumento de eficiencia.
  • Mayor valor al cliente, al ofrecer servicios más rápidos y precisos.
  • Preparación profesional, formando abogados con competencias tecnológicas.

Sin embargo, también existen riesgos que deben gestionarse:

  • Errores o “alucinaciones” en los resultados si no se supervisan adecuadamente.
  • Cuestiones de gobernanza y ética, especialmente en el manejo de datos confidenciales.
  • Ansiedad laboral, ante la posibilidad de que tareas de baja complejidad sean automatizadas.

Para los bufetes y abogados en Chile, el mensaje es claro: no basta con adquirir tecnología, hay que acompañarla con formación, ética y control de calidad. La IA debe ser una herramienta estratégica, no una caja negra que reemplace el criterio profesional.


El ejemplo de Latham & Watkins y el avance de plataformas legales inteligentes muestran que la inteligencia artificial ya es parte del ADN del derecho moderno. Los despachos que integren estas herramientas con responsabilidad y visión ganarán eficiencia, competitividad y relevancia en el mercado.

La IA jurídica no viene a reemplazar al abogado: viene a exigirle un nuevo nivel de competencia.
El cambio no es solo tecnológico, es cultural. Los abogados que aprendan a usarla críticamente serán los que lideren el futuro de la profesión.

Otros artículos que te pueden interesar:

https://bitech.cl/ia/para-que-estamos-usando-realmente-chatgpt/https://bitech.cl/ia/como-tener-tu-propio-modelo-de-ia-privado-y-local-usando-una-mac-mini/
https://bitech.cl/ia/filtracion-claves-api-ia/https://bitech.cl/politica/asi-es-como-el-efecto-dunning-kruger-muto-con-la-llegada-de-la-ia/