La crítica de Matt Mullenweg al rumbo que está tomando el CMS más popular del mundo
Matt Mullenweg, cofundador de WordPress y una de las figuras más influyentes en la historia del software de código abierto, no suele intervenir de forma improvisada en los debates internos del proyecto que ayudó a crear. Sin embargo, tras regresar de WordCamp Asia y ponerse al día con conversaciones pendientes en Slack —incluido un ticket aparentemente menor en Trac—, desencadenó una extensa y poco habitual crítica pública hacia el estado actual de WordPress.
Lo que comenzó como la revisión de una incidencia técnica derivó en varias horas de mensajes donde cuestionó abiertamente la cultura, los procesos y la dirección del proyecto, describiendo una plataforma que, lejos de ser derrotada por la competencia, estaría enfrentando un deterioro provocado por sus propias dinámicas internas
El detonante: un ticket menor, un síntoma mayor
Todo comienza con un ticket en Trac relacionado con la integración de Akismet en la nueva pantalla de conectores de IA de WordPress 7.0. A simple vista, una discusión técnica más dentro del flujo habitual del proyecto.
Pero la reacción que desencadena revela una tensión acumulada. La queja inicial no apunta al contenido del cambio, sino al proceso: una contribución aprobada rápidamente, sin el nivel de discusión pública que normalmente se exige en el proyecto.
Este contraste —entre contribuciones que tardan años en avanzar y otras que se integran en días— actúa como catalizador de una crítica mucho más profunda sobre gobernanza, equidad y eficiencia dentro del ecosistema.
“Las ruedas se han desprendido”
La frase más citada de Mullenweg no deja espacio para ambigüedades: el proyecto, en su opinión, ha perdido el rumbo.
Según su diagnóstico, WordPress no está siendo superado por competidores externos. El problema es interno. “No nos está matando la competencia, creo que nos lo hemos buscado nosotros mismos”, afirma, apuntando a una cultura que ha llevado ciertos principios del open source —como el consenso amplio y la discusión pública— a un extremo contraproducente .
El resultado, describe, es una organización donde incluso decisiones menores pueden quedar atrapadas en semanas de debate, con múltiples participantes y sin una resolución clara.
La burocracia del consenso
Uno de los puntos más críticos de su intervención es la “expansión del proceso”. Mullenweg argumenta que las reglas diseñadas para proteger la apertura y la participación han terminado generando fricción.
La necesidad de consenso amplio, la coordinación global entre zonas horarias y la expectativa de discusión pública constante han convertido la toma de decisiones en un proceso lento y, en algunos casos, paralizante.
En sus palabras, estas prácticas se han vuelto “iatrogénicas”: mecanismos que, en lugar de sanar el sistema, lo dañan desde dentro .
Un ecosistema que dificulta contribuir
Otro eje central es la experiencia del colaborador. Mullenweg sostiene que contribuir a WordPress se ha vuelto “increíblemente doloroso”, alejando incluso a perfiles valiosos.
Ejemplos como el proceso de revisión de temas o el rechazo de propuestas innovadoras refuerzan esta idea. La crítica no apunta a la falta de talento —que reconoce ampliamente— sino a un sistema que no logra canalizarlo de manera efectiva.
En este contexto, el caso de Akismet aparece como símbolo: no por su funcionalidad, sino por cómo su discusión expone tensiones más profundas sobre mérito, contribución y percepción de privilegios dentro del proyecto.
El peso del backlog y la negación del problema
Uno de los datos más reveladores es la acumulación de más de 8.000 tickets abiertos en Trac . Para Mullenweg, el problema no es solo la cifra, sino la actitud frente a ella.
En lugar de abordarlo como un síntoma crítico, el proyecto habría optado por invisibilizarlo mediante consultas personalizadas, evitando confrontar su magnitud.
Este punto conecta con una de sus acusaciones más duras: un “autoengaño colectivo” donde la actividad constante se confunde con progreso real.
IA, presión y entregas mediocres
La inclusión de la pantalla de conectores de IA en WordPress 7.0 también es objeto de crítica. Mullenweg cuestiona tanto su ejecución como el tiempo invertido en desarrollarla, describiéndola como una implementación básica que no cumple con lo esperado.
Más allá del caso puntual, el problema es estructural: ciclos de desarrollo largos que no logran traducirse en entregas de alto valor.
Esto es especialmente relevante en un contexto donde la inteligencia artificial está acelerando el ritmo de innovación en toda la industria.
Liderazgo, responsabilidad y autocrítica
Un aspecto notable de su intervención es el reconocimiento de responsabilidad. Mullenweg admite haber creado muchas de las estructuras que ahora critica, especialmente durante su alejamiento del liderazgo operativo.
La delegación amplia, la creación de comités y la descentralización de decisiones, que en su momento buscaban escalar el proyecto, hoy aparecen como factores que contribuyen a su rigidez.
Este punto añade una dimensión poco habitual en este tipo de discusiones: la autocrítica desde la propia figura fundadora.
Reacciones: acuerdo en el fondo, dudas en la forma
La comunidad ha respondido de manera mixta. Muchos coinciden con el diagnóstico general: lentitud, exceso de proceso y dificultades para ejecutar.
Sin embargo, la forma de la intervención —descrita por algunos como una “explosión” o acumulación de frustración— genera reparos sobre su efectividad para impulsar cambios concretos.
Este contraste entre fondo y forma refleja otra tensión clásica en proyectos open source: el equilibrio entre liderazgo fuerte y gobernanza distribuida.
¿Debemos preocuparnos por el futuro de WordPress?
La pregunta que queda abierta no es menor.
WordPress sigue siendo una de las plataformas más influyentes de la web. Su historia demuestra una capacidad notable de adaptación y crecimiento sostenido durante casi dos décadas.
Pero la crítica de Mullenweg introduce una duda legítima: ¿puede un proyecto de esta escala mantener su modelo de gobernanza sin sacrificar velocidad, innovación y claridad estratégica?
Más que una señal de colapso inminente, esta situación parece un punto de inflexión. Un momento en el que el propio éxito del proyecto obliga a replantear sus fundamentos.
En ese sentido, la autocrítica pública de su fundador no debería leerse solo como una crisis, sino también como una oportunidad. Una señal de que, incluso en estructuras consolidadas, aún existe margen para cuestionar, ajustar y evolucionar.
La verdadera incógnita no es si WordPress tiene problemas. Eso ya está claro.
La pregunta es si será capaz de resolverlos sin dejar de ser lo que lo hizo exitoso en primer lugar.
Puede leer el artículo original publicado en The Repository aquí
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