La nueva batalla legal entre Amazon y Perplexity puede cambiar las reglas de lo que la IA hace por nosotros

Aravind Srinivas y Andy Jassy

La tensión entre las grandes tecnológicas y las startups de inteligencia artificial alcanzó un nuevo punto crítico.

Amazon ha enviado una advertencia legal a Perplexity AI, la empresa creadora del buscador conversacional que compite con ChatGPT, acusándola de acceder sin permiso a su plataforma mediante un agente de IA llamado Comet.

Según reportó TechCrunch, Amazon sostiene que Comet habría “navegado e interactuado” con su sitio sin autorización ni identificación, violando así sus términos de servicio. La compañía considera que este tipo de automatización constituye una actividad no humana dentro de un ecosistema diseñado para usuarios reales.

Perplexity responde: “No nos dejaremos intimidar”

La respuesta de Perplexity fue inmediata. Según el portal TipRanks, la startup aseguró que “no se dejará intimidar” y acusó a Amazon de intentar frenar la innovación y “cerrar el acceso al comercio digital”.

Su CEO Aravind Srinivas afirmó que el verdadero debate es el derecho de los usuarios a decidir cómo interactúan con la web, ya sea a través de una interfaz tradicional o de un agente automatizado.

“Amazon quiere controlar cómo se accede a su información. Nosotros creemos que el usuario tiene derecho a elegir con qué herramientas interactúa en línea”.

¿Puede una IA navegar por nosotros?

El conflicto abre un precedente legal sin resolver: ¿hasta qué punto puede una inteligencia artificial actuar en nombre de un usuario humano? La llamada agentic browsing —navegación autónoma mediante agentes de IA— está desafiando los límites del uso legítimo de la web.

Los abogados de Amazon sostienen que estos agentes violan los términos de uso y podrían afectar la seguridad y la integridad de su plataforma. En cambio, Perplexity argumenta que su tecnología representa al usuario, no a la empresa, y por lo tanto su acceso es una extensión del derecho individual de navegación.

Perplexity argumenta que esta ofensiva de Amazon se debe a los intereses publicidad y colocación estratégica de productos dentro de su plataforma. Un agente automatizado, en cambio, compra de manera racional y directa, sin dejarse influir por promociones ni sugerencias de compra. Esto significa que, si los usuarios delegaran sus compras a inteligencias artificiales, Amazon perdería buena parte del control sobre el impulso de consumo que hoy sostiene su modelo de negocio.

Un caso que podría cambiar la relación entre humanos y máquinas

Más allá del litigio, lo que está en juego es la definición de agencia digital: si las inteligencias artificiales pueden operar en nuestro nombre de forma legal, ética y segura. Este caso podría sentar las bases de una nueva regulación que determine qué puede y qué no puede hacer la IA por nosotros.

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